martes, 20 de mayo de 2014

UNA NUEVA VISIÓN DEL QUEHACER DOCENTE

Las artes plásticas en la escuela deben convertirse no solo en una asignatura sino en un espacio en el que el estudiante se desarrolle integralmente y pueda tener libertad de pensamiento, para que esto se logre, es necesario, que el maestro cumpla con una serie de requisitos para que el estudiante pueda acoger de una mejor manera esta forma de expresión que se puede aplicar en todas las materias y que es una herramienta útil para el desarrollo del estudiante.
En primer lugar, se debe promover entre los maestros la conciencia de que son ellos quienes deben adaptarse a los niños y no los niños a los maestros, esto se podría lograr si se vuelve a implementar más que todo en la primaria que sea solo un maestro quien dicte todas las materias a un solo curso, de manera que el maestro logre relacionarse son los niños, conocerlos y quererlos para dar lo mejor de sí. En segundo lugar, el maestro tiene que propiciar actividades en las que el niño desarrolle su conciencia estética como lo son las salidas pedagógicas a museos o lugares culturales en los que el estudiante aprecie el arte y pueda estar al contacto con él.
En tercer lugar, propongo que las clases de artes plásticas no se den como otra materia más, sino que se lleve a los estudiantes a un salón especializado para esta materia, que les brinde los materiales  e implementos necesarios para que se sientan como unos verdaderos artistas. En cuarto lugar, los maestros deben respetar y valorar  todo lo que los estudiantes produzcan y  entender que los estudiantes son distintos al igual que sus habilidades, por lo que al momento de la evaluación no se le puede valorar de la misma manera a un estudiante que logra una producción artística de alta calidad que a uno que no lo logro; sino que el maestro debe ser flexible a la hora de evaluar para que  el estudiante no se sienta menos que el que lo hizo mejor.
En quinto lugar, los maestros pueden elegir la técnica para el trabajo pero tienen que dar libertad al estudiante a la hora de escoger un tema para realizar una producción artística de manera que el estudiante pueda expresar sus sentimiento o situación .En sexto lugar, el maestro puede llevar un modelo de lo que quiere que el estudiante haga, pero no puede imponerse haciendo que ellos copien  lo que él hizo, sino que debe motivarlos y desarrollarles  su potencial creativo para que  ellos puedan dejar volar su imaginación, ser originales y arriesgarse a utilizar nuevas técnicas.
En séptimo lugar, propongo que el maestro tenga una buena comunicación con el estudiante para que se dialogue a cerca de lo que el estudiante quiere aprender y se llegue a una decisión que se tome de parte tanto de estudiantes como de maestros. Y por último, propongo que el maestro innove, que no se quede con las mismas actividades para todos los estudiantes porque cada uno está en una etapa diferente, por lo tanto, el maestro debe estar en constante renovación en cuanto a sus actividades.

Ana Judith Paipilla Morales 




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